
Hace dos días murío Ichime uno de los peces de nuestro hogar.
Cuando lo recogí del fondo de la pecera me di cuenta de que, por primera vez, me llamó
la atención su desnudez. La muerte tiene algo que desnuda a los seres vivos.
Quizá sea la ausencia ya del alma lo que hace que uno parezca desnudo pero por dentro.
Aunque pensé sobre la muerte, ninguna revelación importante, sólo el mismo saborcillo
amargo en la boca, justo al final del paladar.
3 comentarios:
Ay mi Ichime!!! Gordo ,tuerto, pero le habíamos cogido cariño. Por cierto, el texto no merece ese dibujo...
como ya sabéis, parte del congelador lo dedico a camposanto piscícola, pero por cuestión de espacio me veo obligado a seguir una política de limpieza decenal...
este año 2010 he despedido con honras a todos los inquilinos anteriores a 2000... por supuesto Buddy se ofreció para leer una oración panegírica... pero en honor a la verdad... la tuya es mucho mejor...
eres_un_creadordehistorias orténtico, macho...
Victoria: tienes razón, como siempre.
Eres mi cruz: eres mi luz!!
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